24% de los alimentos en México se desperdician: UPAEP
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En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación, que cada año se celebra el 16 de octubre, Luis Andrés Cabrera Mauleón, profesor de la Facultad de Ingeniería en Agronomía de la UPAEP, destacó la importancia de este día no solo para reconocer el derecho fundamental a la alimentación, sino para reflexionar sobre el impacto que tiene en toda la cadena productiva y la responsabilidad que conlleva.
Desde 1981, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ha impulsado esta fecha como una plataforma para visibilizar las problemáticas globales relacionadas con el acceso a alimentos, no solo para saciar el hambre, sino para garantizar una vida digna y saludable. “La alimentación es un derecho que no tiene sustituto”, enfatizó Cabrera Mauleón, refiriéndose al carácter esencial de este recurso para el bienestar humano.
El académico destacó que la producción alimentaria no comienza exclusivamente con la agricultura, sino que muchas comunidades rurales del mundo aún dependen del aprovechamiento de recursos naturales de forma extractiva. En pleno siglo XXI, en regiones alejadas, la recolección de frutos, raíces y la caza de animales sigue siendo una fuente vital de alimento. Sin embargo, este modelo plantea retos importantes, sobre todo frente al crecimiento poblacional, ya que muchas especies enfrentan el riesgo de extinción debido a la sobreexplotación.
Luis Andrés Cabrera reflexionó sobre la importancia de un manejo sostenible de los recursos naturales, para permitir que la naturaleza mantenga su propio ritmo de regeneración y evolución. “Con la tecnología que hemos desarrollado en los sectores agrícolas y pecuarios, hemos logrado domesticar y producir de manera más eficiente, permitiendo no solo alimentar a las familias o comunidades, sino también generar alimentos para el entorno global”, señaló.
Recordó que este año, la FAO ha elegido como tema central el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Hambre Cero. Este ambicioso objetivo, señaló, requiere de esfuerzos coordinados a nivel global para garantizar que todas las personas tengan acceso a una nutrición adecuada. Sin embargo, lograrlo no es tarea sencilla, ya que existen numerosos factores, como las crisis económicas y el cambio climático, que dificultan alcanzar esta meta.
Un elemento clave en la lucha contra el hambre, según la profesora, es el rescate de los alimentos mesoamericanos. Bautista destacó la importancia de la dieta de la milpa, un modelo tradicional mesoamericano que promueve una alimentación saludable y sostenible. Esta dieta, basada en alimentos como el maíz, el frijol, el chile y la calabaza, no solo fomenta una nutrición balanceada, sino que también favorece prácticas agrícolas sostenibles, como la rotación de cultivos, lo que mejora la calidad del suelo y contribuye a la seguridad alimentaria.
Bautista Figueiras también resaltó el papel fundamental de la educación nutricional, que ayuda a las personas a tomar decisiones más informadas sobre sus hábitos alimentarios. Una de las áreas que requieren mayor atención, mencionó, es el desperdicio de alimentos, un problema que afecta a hogares, restaurantes y mercados. En México, se estima que el 24% de los alimentos son desperdiciados, una cifra alarmante que requiere de una mayor concienciación sobre la importancia de conservar y aprovechar mejor los recursos alimentarios.
También subrayó que uno de los grandes desafíos es cambiar la mentalidad en torno a las modas actuales, como la sostenibilidad y la sustentabilidad, que muchas veces se quedan en palabras vacías. Para él, es vital que se generen acciones concretas, como el movimiento Slow Food, al que está vinculada la Facultad de Gastronomía de la UPAEP. Este movimiento, nacido en Italia, se enfoca en la promoción de una alimentación consciente, basada en la protección de productos locales y la reducción del desperdicio de alimentos.
“Eventos como ‘Disco Sopa’, que organizamos para concienciar sobre el desperdicio, son un ejemplo claro de lo que podemos hacer. Aprovechamos estas oportunidades para hablar de la importancia de la sostenibilidad, y es increíble ver el impacto que tiene en los chicos”, mencionó el Chef. Asimismo, destacó la colaboración con el Banco de Alimentos y el rescate de toneladas de alimentos, mermas que se reutilizan para evitar que se desperdicien.
José Ojeda concluyó mencionando los planes para reactivar eventos en conjunto con la Facultad de Agronomía y Nutrición de la UPAEP en este año, basados en el Día Mundial de la Alimentación, con la esperanza de seguir generando conciencia y acción en torno a estos temas tan relevantes.
